Cada vez que te sientas extraviado, confuso, piensa en los árboles, recuerda su manera de crecer. Recuerda que el árbol de gran copa y pocas raíces es derribado por la primera ráfaga de viento, en tanto que un árbol con muchas raíces y poca copa a duras penas deja circular la savia.
Raíces y copa han de tener la misma medida, has de estar en las cosas y sobre ellas: sólo así podrás ofrecer sombra y reparo, solo así al llegar la estación apropiada podrás cubrirte de flores y de frutos. Y luego, cuando ante ti, se abran muchos caminos, y no sepas cuál recorrer: siéntate y aguarda... Quédate, en silencio y escucha tu corazón... Y cuando te hable, levantate y ve... dónde él te lleve...


Lunita, precioso y sabio. Qué difícil a veces, mantener la armonía, el equilibrio. Poco..., y que dure mucho? O mucho..., y que se termine? Creo como tú dices que lo mejor es escuchar a nuestro corazón. El nos da la medida justa de las cosas. Gracias por tus reflexiones. Madeleine
Completamente de acuerdo, hay que seguir lo que el corazón nos dice.
Saludos
Tienes razón y como la tienes intentaré hacer lo que dices en tu post.
En mi vida lo que busco siempre es serenidad para aceptar lo que me trae la vida pero si que me falta equilibrio.
Tomo nota.
Muchas gracias
Rosa
Preciosos los relatos